
Una intérprete de gran atractivo que una década después fue disminuyendo su actividad en la pantalla grande. A sus 44 años, esta madrileña ha encontrado algún título de prestigio en la pantalla grande, como Bajo las estrellas, pero se queja de la crisis del sector y reconoce que la madurez, que trae mayor experiencia, supone cierta barrera para encontrar buenos guiones.
Ahora ha vuelto a la televisión, doce años después de Querido maestro, como protagonista de la serie policíaca de Antena 3 Cazadores de hombres, cuyo rodaje se ha iniciado en pleno verano, en la que compartirá cartel con Alejo Sauras.
¿Qué le ha impulsado a volver a la televisión?
El personaje y el proyecto, no por el hecho de hacer televisión. Yo trabajo en función de si me convence el proyecto, bien sea en teatro, en cine o en televisión. La televisión es un trabajo muy duro en el que estás todos los días al pie del cañón, con muchísimo calor, desarrollando un personaje de gran intensidad. Requiere una entrega casi absoluta porque trabajas once horas, luego llegas a tu casa y tienes que estudiar quince escenas. Eso sólo lo puedes hacer si estás motivada por el proyecto.
¿Cómo es este papel de Ana Leal?
Es una policía que se enfrenta al drama de ver cómo han asesinado a su hija y a sus padres y que se empeña en perseguir y capturar al asesino, a la vez que investiga otros casos. Pero el hilo conductor es esa búsqueda del personaje de los asesinos de su familia. Es una mujer justiciera a la que han roto; se ha quedado absolutamente sola y lo que le queda en la vida es encontrar al asesino de los suyos. Estamos haciendo un trabajo que se asemeja mucho al cine. Rodamos con dos cámaras y con muchísimos exteriores.
Los cuatro directores vienen del cine
Algunos cineastas dicen que lo mejor del audiovisual está en la televisión, donde se han concretado muy buenos guionistas. ¿Está de acuerdo?
El cine, obviamente, está en un momento difícil y en el equipo de esta serie hay mucha gente que viene del sector. Yo me siento muy protegida porque me reencontrado con técnicos que conocía del cine, gente que ha hecho películas como Belle epoque. Pero los guiones de las series no son cerrados, por el contrario que en el cine. Por otro lado, la televisión es muy arriesgada porque vas a entrar en la casa de la gente intentando convencer.
Y la audiencia es muy vacilante. No todos los buenos títulos triunfan
Yo soy muy sincera en este sentido. Lo que quiero es hacer un buen trabajo y quedarme satisfecha.
En su día, usted dejó una serie de éxito, Querido maestro, a lado de Imanol Arias ¿Por qué tomó esa decisión?
Soy una persona muy inconstante; a mí me cuesta muchísimo mantener el ritmo de trabajo durante tanto tiempo. Yo admiro a la gente que se mantiene en series durante años.
La madurez
¿Cómo ha visto cambiar la televisión desde entonces?
Yo veo poca televisión porque no tengo tiempo. Es más, dudo que vea los capítulos de esta nueva serie porque me interesa más el proceso del trabajo que el resultado, que a quien ha de interesar es al espectador. Soy poco espectadora de la televisión y, últimamente, apenas veo cine.
Tuvo una carrera destacada en los noventa, años en que fue premiada y gozó de una importante fama en el cine. No tanto en los últimos años ¿Qué ha pasado?
Hay falta de presupuestos y de guiones, estamos en una crisis económica que nos afecta a todos, no sólo a los que hacemos cine. Y es verdad que muchos de los guionistas se van ahora a la televisión. Luego, la carrera de los actores va por rachas, hay épocas de mucha intensidad en la que te llaman todos y otras de menos trabajo. Por lo demás, me voy dosificando porque si no esto no hay quien lo aguante y uno tiene también su vida.
Las actrices se quejan de que a partir de los 40 años les cuesta encontrar buenos papeles. Ocurre aquí pero también lo dicen en Hollywood.
Es una pena que cuando vas creciendo y madurando, cuando has acumulado más experiencia y tu carga emocional es más fuerte, no puedas entregar eso a personajes e historias bonitas a pesar de que ahora tienes más registros. Pero si no hay guiones, si no hay trabajo, una trata de ser fiel a sí misma y busco otras alternativas, como hacer teatro (Las criadas). Y durante ese tiempo en la escena también es cierto que rechacé papeles en cine. Yo voy un poco a mi aire.
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